Son mis amigos
25 agoSon mis amigos, en la calle pasábamos las horas…
Junio fue un infierno, julio un parón, y en agosto ya vamos desatascando. Por las visitas al paraíso (uno y dos) y el Océano Atlántico. Por el final tudoriano y por la que está por decidir. Por las que trabajan codo con codo, y el vino blanco. Por las que van y vienen de London. Por los que no entienden ni papa (ni al papa) pero se parten con tus gracias. Por los aloe vera de Patera y el pollo “con lo que tengas”. Por o’callejón ayerbense y su recorrido. Por los que te intentan intoxicar con amor, siempre entretenidos. Por los menús del día en Bochorcity. Por las antenitas, los almuerzos y los brazeles. Por los Seymour y los complementos a lo cubano. Por las llamaditas desde muchas partes y las felicitaciones interestelares. Por la desintegración en los bailes de pueblo montañés. Por las partys infantiles, los ganchitos y los sandwiches de nocilla. Porque es lo que nos toca ahora, en este agosto de resurgir.
Son mis amigos por encima de todas las cosas.
Será Solar
3 julEl inicio de la vorágine estival me tiene absorbida, y no precisamente porque me esté dedicando a saborearlo en su más tópico sentido. Repito patrones un año tras otro, que empiezan a convertirse en ritos. Así que volví a dar el pistoletazo de salida con mi ya obligada cita con el gran vergel electrónico.
Los previos fueron laboriosos. Parecía que el viento iba a jugar en mi contra, pero no siempre va a ser así… Los servicios sanitarios se iban apoderando de toda mi compañía fiel, a uno y otro lado. La avanzadilla era demasiado avanzadilla para mí. Indecisiones hasta el último momento. Apuro con los imprevistos y allá que voy. Reencuentro en carretera con un viejo amigo que ahora se dedica a la moda. Me encantó volver a verle.
Et… Voilá! Sonár día con el amigo Hollers, comienza la magia… Y el caos organizado de intercomunicación con el espacio… solar. Melodías que te transportan hasta el país nipón con ambiente familiar. Me llueve un abono del cielo. Gracias. Me salen hogares por todas partes. Muchas caras conocidas, y otras por conocer. Agoria de refilón, menudo calor, un poco de Atmosphere. Me voy a dar un voltio. ¿Y si cambio de idea sobre lo nuestro? La exposición del pueblo italiano es linda, pero me pilla desprevenida para acordarme de Marco. A mí me da igual, pues a mí me parece fenomenal. Esto es demasiado pro para mí. Katy B también me convence. En esa cajita de zapatos me parece que lleva algo más que pegatinas. Me quedo con Teebs. Más que a vals, me suena a pasodoble. Parece que le ha costado arrancarse con el hit. Grande Four Tet, grande escenario con gente a tutiplén que ya va adquiriendo ese color de piel rojizo característico. En busca y captura del agua con gas en la tierra del Vichi Catalán. Me aventuro con el sector jacetano. Y cambio de tercio. La Fira nocturna me abruma. Mientras apuráis con unos Cut Copy bajo antorcha estrellada, llego a tiempo del contundente Sycamore Feeling de Trentemoller. La comunicación cada vez es más irreal. Vaya pelazo, Munchi! M.I.A. se hace esperar, aunque luego tampoco es para tanto. La sobrina de Picachu recién llegada de Johanesburgo, el bailecito con los calzoncillos de Pink Floid y demás parafernalia, me dejan obnubilada. Me pierdo y me encuentro tantas veces que ya no sé ni dónde estoy. El descontrol controlado de Aphex. Una crepe y mucho más. Doy por finalizado mi día-noche a base de golpes rítmicos, mientras la mañana comienza a clarear… Y vuelvo a mirar de reojo el Fira Congress mientras espero el autobús en una cola en la que conversaciones en múltiples lenguas casi se me atragantan. Será mejor que me vuelva a mi planeta…
Después llegó la sanjuanada, la piscina canfranera, la terraza ocasional y la muestra de teatro joven cargada de amigos que interactúan, que dirigen, que acompañan las calurosas veladas. Y llegó el verano. Será Solar.
Quizá no sea lo más reseñable, pero sí lo que más busco, lo que más me encaja, lo que más me apetece después de, ahora.
Just in Summer time.
Remembering the “Periferias”
15 novDemasiado tarde para la crónica periférica, lo sé. He de reconocer que esta nueva edición me la he exprimido al máximo, programica en mano para ir destacando y tachando. Como conclusión, me quedo con Fredo Viola (ay, qué lindo…), Baro d’Evel Cirk Compagnie (una propuesta de circo totalmente diferente… y sorprendente!), la divertida sesión de tarde del Bleep (destacando a Hungry Bogart y la Art Lab Geek Orchestra, que eso de ver a J rompiendo un saxofón de juguete, en vivo y en directo, me dejó impresionada) y el esperado Alva Noto, que entre proyecciones y ruidismos, nos dejó con las ganas de bailotear entre las butacas. Podría contar mucho más, sobre nuestras nuevas consignas de Petroooff o sobre Horse? – Madame; sobre la escena de la peli en la que, de repente en una cena familiar aparece la madre que estaba muerta y el hijo que se había transformado en mono y allí nadie se inmuta; sobre los devaneos del equipo undergroung en torno a un gin-pepino; sobre las plataformas con la bandera de Jamaica pintada de Lee Perry; sobre la encantadora regidora que nos proporcionaba bebibles a destiempo; sobre los intensos momentos en la peripecia más absoluta; sobre esa oficina de producción siempre dispuesta (y cercana…); sobre los nuevos vermús y los nuevos tiempos… Pero hay cosas que hasta, seguramente, se me habrán olvidado… Casual o causalmente.
Demasiado tarde para la crónica, pero más vale tarde que nunca… ¿Algo que añadir?
At last!
18 agoVolvió la normalidad, at last. Y parece que a la tercera va la vencida. Mi tercer pan fue un éxito integral con pipas, y un placer el compartirlo en el ultimísimo fin de fiesta, un ágape con mucho glamour. También mi tercer abanico fue el único que resistió a la bacanal, junto al resto de complementos que aún llenan mi mesilla de noche (y de día). Más de una semana de grandes reencuentros y apenas encontronazos. Y aunque lo intenté, a todo no se pudo llegar. Gente de ayer, de hoy y de siempre, y también de otra galaxia. Una lágrima cayó en la arena. Get it up (que no giveitup). Plié de mediodía. Gracias por venir. Paletilla y caracoles, sushi a destiempo, bocata tropical, guacamole, brava, boquerón, paella y champán rosa con funda de neopreno. Jornada reducida, y aún así no me da. Un saco de cebollas misterioso a la hora del vermú laboral. Abrimos puertas, cerramos heridas, otro día-noche más. Por veinticinco pesetas, grupos de skweee. All my loving, nainonainoná. Yo es que a estas horas, just can’t get enough…
Cuelga tú. No, cuelga tú. Que no, cuelga tú… Arreaaaa!
Primer intento
12 agoMi primera experiencia como panadera ha resultado un poco desastrosa. He decidido obviar la fotografía para no herir sensibilidades. Simplemente diré que ni tiene forma de pan, ni una miga esponjosa, ni sube, ni baja, ni nada que se le parezca. Seguiré intentándolo. Pero las plantas de la mesa de la oficina que adquirimos en el mercadillo la semana pasada las tengo preciosas, oiga.
Conclusiones:
- Pasar más de doce horas seguidas en un callejón puede ser contraproducente.
- Si la masa de pan no es lo mío, siempre me puedo dedicar a la floristería.
- Quizá como azafata del “Un, dos, tres” también pueda tener futuro.






